El siguiente relato de terror sucedió entre los días 13 de junio (lunes) y 21 (martes y comienzo del verano). He tardado tanto en escribirlo porque me apetecía una mierda hacer esta crónica, porque estoy de bajona (bueno, últimamente mi ánimo fluctua tanto como la velocidad máxima permitida en las carreteras españolas…) y porque me ha tocado relatar los peores momentos que hemos vivido en este país por ahora (siempre estamos en posición de empeorar, eso no lo dudéis nunca, nos encanta superarnos). Han pasado más cosas después, pero lo he dejado ahí porque esta es la parte más conflictiva del viaje, por así decirlo y conviene contarla en bloque.
Ese día fuimos a dejar el teléfono de la tía de Bel. En una tienda del Bluewater para que nos los arreglaran. Ya que se nos había roto el pivotito de dentro (el de cargar) y no se nos cargaba. Bel. se hizo pasar por su tía y firmó los papeles (no le pidieron documentos ni nada, ¡ole con ole!). Nos dieron un móvil cutre de mientras que nos arreglaban el teléfono. Recuerdo que en el bus vimos a un señor muy curioso y no pude resistirme
cuando no se daba cuenta.
Antes de nada he de decir que en el autobús nos pasó una cosa muy rara, yo no tenía suelto (el billete cuesta 2 libras con 10)y le di al autobusero uno de 10, pero me dijo que no llevaba cambio. Entonces me sacó una libreta muy rara y me hizo un papel amarillo en el que ponía que tenía que pagarlo en no sé qué calle de Londres en un máximo de 5 días, enviándolo por correo o personándome allí y pagar las 2 libras con 10 peniques del viaje, total, que entré gratis este día. No lo he pagado ni pienso hacerlo y vivo con miedo a que algún día Scotland Yard abran la puerta de esta casa con un ariete y me deporten a España, por choriza. XDDDDD. Ese día pretendíamos ir a Bexley, pero no se sabe cómo no nos bajamos en la parada que era (de hecho “Bexley” no existe, lo más parecido en lo que paraba era “Bexleyheath”. Total, que decidimos seguir adelante en el bus y bajarnos en la última parada: Woolwich, al sur de Londres, también conocido como: “el barrio de los negros” y donde vive nuestro colega A. (el valenciano). Pensamos que ya que estábamos sería buena idea ya que en 2 días íbamos a estar allí viviendo con él un tiempo… La verdad es que la impresión del barrio no fue nada buena, y no lo digo sólo porque nosotras dos fuéramos minoría como raza y como religión (sea la que sea la nuestra, allí era minoría seguro. XDDD) una vez bajamos del bus, que eso me da igual, sino por lo que aconteció en las siguientes horas. Llevabamos curriculums, así que decidimos que podíamos aprovechar a echarlos por allí, por si colaba, y así a lo mejor si nos salía trabajo por allí podríamos mudarnos por la zona (nada más alejado de la realidad). No pudimos echarlos en muchos sitios porque en las tiendas y cadenas de comida a las que entramos se hacía online lo de solicitar empleo. Pero dejamos el curriculum en una tienda de ropa en la que ponía que necesitaban staff y en una cafetería restaurante en la que ponía que necesitaban camarera, aunque cuando entramos a preguntar fue un momento raruno, una camarera nos miró raro y nos dijo un poco asombrada “¿Traéis el cv?” y luego fue a hablar con otro tío, pero era un poco extraño, me dio la sensación de que estaba flipando con que realmente alguien quisiera trabajar allí… luego nos dimos cuenta de por qué. Un rato después en la misma calle comercial empezamos a escuchar gritos y había mucha gente arremolinada en un lado, cuando nos fuimos acercando vimos pasar a 3 chicos corriendo en dirección contraria a la nuestra (vamos, que estaba huyendo), y luego al acercarnos a la zona conflictiva vimos que las que gritaban eran unas colegialas negras, que menudo escandalosas eran… De pronto de una tienda de móviles salió un chico con un trapo o algo así en la mano tapándose la cabeza, y estaba sangrando, vamos que le habían agredido los que habían salido corriendo, nos dio mucho mal rollo el asunto y el poco rato más que estuvimos en Woolwich ya no íbamos tranquilas. Con el lío ni comimos ese día y contando con que hasta Dartford estaba a 1 hora de camino decidimos comprar algo de beber para la vuelta, Beleg compró una bebida que no recuerdo cual era, pero de frutos rojos que sabía un poco sintética, aunque a ella le gustó, yo llevaba varios días diciendo que quería probar el “Dr. Pepper” (o como yo lo pronuncio “dotor pepe”). La verdad es que me gustó, me pensaba que iba a ser de cola y que me iba a dar asquete, pero resultó que sabe a chupachups de kojack, pero con gas… No puedo explicarlo mejor. Adjunto un par de fotos de ese día, delante de un museo de armamento o algo así que hay en Woolwich. Una vez en Dartford teníamos mucho hambre, Bel. Dijo que quería comer Pollo del KFC así que buscamos el único que había en el pueblo y eso compramos (
).
Miércoles 15Recogimos el móvil porque ya nos lo habían arreglado. Luego, ya en casa, hicimos las maletas, porque al día siguiente nos íbamos a ir ya a casa de A. (si hubiéramos sabido lo que iba a ocurrir después tal vez no hubiéramos aceptado tan felizmente su invitación de quedarnos unos días “de gratis” en su casa). :-O
Jueves 16El jueves habíamos quedado con el casero sobre las 12 de la mañana para que nos devolviera el dinero de la fianza y nos pudiéramos ir ya. La movida era que cuando quedamos a esa hora no sabíamos que A. no salía ese día del trabajo hasta las 8, con los cual teníamos 8 horas para estar en Dartford, en la p*ta calle cargando 4 maletas (2 cada una).
Nos despedimos de la mancha enorme que teníamos en la moqueta de la habitación (se le había empezado a coger cariño) y la primera hora la pasamos en la biblioteca del pueblo. Nos habíamos hecho las tarjetas unos pocos días antes y la verdad es que sólo habíamos ido 2 veces antes y no a leer… sino a meternos en internet y bajarnos capítulos de la serie: “Merlín” (somos españolas, llevamos lo de descargarnos cosas en la sangre. XDDD (j*dete ministra!!). Después de eso bajamos al centro del pueblo y pasamos el tiempo lo más absurdamente que pudimos, osease, haciendo nada… que es lo más divertido que puedes hacer en un lugar como Dartford, yo pienso que la gente de allí se suicidaría si pudiera, pero es que ni siquiera tienen edificios altos para poder saltar… Quizá el campanario de la iglesia servía para ese fin. ¬¬
Como no teníamos nada que hacer para pasar el rato nos fuimos a uno de los 2 mini centros comerciales con los que cuenta el pueblo, ambos un rollo con 1 supermercado cada uno, unas pocas tiendas y alguna cafetería (bueno, uno tiene un Mc Donalds). Nos sentamos en un banco, rodeadas de todas nuestras maletas y hicimos poco más que observar a la gente pasar y comentar la jugada (si imaginarlo ya suena aburrido, vivirlo aún más). Yo tenía una infección de garganta galopante desde hacía un par de días, de esas que parece que estás tragando cristales (y que aún tardó en curárseme 1 semana más), así que me fui al Boots (una cadena de farmacias inglesa en la que lo mismo puedes comprar aspirinas y jarabe, que maquillaje o una lata de coca cola…) y compré unas pastillas tipo Strepsils pero de la marca Boots, que ponía que tenían anestésico y combatía la infección y con eso he estado varios días, al final increíblemente mejoré, yo creo que por aburrimiento, no porque me curaran las pastillas. Después de un coñazo de día arrastrando maletas por todo el centro de Dartford cogimos el bus con A. que venía directo desde el trabajo. Llegamos a Woolwich y llovía, aún teníamos que hacer un transbordo para subir hasta la calle en la que vive A. Nos subimos en el autobús de Harry Potter (porque aquello daba unos bandazos que no era normal) y llegamos por fin a la parada correspondiente, mientras jarreaba que daba gusto, y todo esto cargando las maletas, como no… Entramos en la casa y había un montón de gente dentro, la compañera de piso (negra y musulmana, añado esto como dato) con la mitad su familia, hermanas y hermanos varios así como una niña pequeña de menos de 2 años calculo, porque no hablaba y no había diox que la entendiera. Bajamos a comprar algo para cenar, fuimos concretamente a uno de esos sitios que venden comida take away y apañamos costillas con salsa barbacoa que estaban bastante ricas. Cenamos en el salón de la casa (sería la última vez que cenaríamos allí…). Aquella noche la compañera de piso le dijo a A. que otro día que le avisara si iba a traer a alguien a dormir a casa, que todo estaba Ok pero que la próxima vez le avisara. El había estado unos días en Francia y había vuelto el día antes así que le dijo que no le había dado tiempo a decírselo y tal, y así quedó la cosa.
Pero a partir de este momento empieza el surrealismo…
Viernes 17Ese día Bel y yo no salimos de casa de A. hicimos online algunas aplicaciones de trabajo de algunas cadenas de comida y tal y A. no vino muy tarde de trabajar, pero traía extrañas noticias. Había tenido una movida con su compañera de trabajo en la cafetería en la que está, que da la casualidad de que es hermana de la compañera de piso (de hecho él acabó viviendo en esa casa porque la compañera de trabajo le dijo que su hermana tenía una habitación libre). El día anterior por la noche ella estaba también en la casa. La cosa es que le dijo que nosotras nos teníamos que ir ese mismo día de la casa. A. lo flipó porque a ver, la noche antes su compañera de piso le había dicho que no pasaba nada, es más si nos ofreció hasta bebida y de todo. ¿?¿?¿? ¿Qué coño era ese cambio tan repentino? ¿Acaso les habíamos ofendido comiendo para cenar costilla de cerdo siendo ellos musulmanes o algo? El tema es que A. le dijo que por supuesto que no nos íbamos a ir ese mismo día, que nos quedaríamos unos días mientras buscábamos otra casa, porque en Dartford no estábamos a gusto. Y que esa era su habitación, que pagaba su parte del alquiler y que se quedaba en ella quien él quisiera, lo mismo que cuando habían ido sus padres a visitarle se habían quedado allí. La cosa es que salieron tarifando ambos, y hasta ese día A. consideraba a su compañera del trabajo como una amiga, pero ese día ya dijo que había zanjao con ella. :-( Esa noche cenamos en la habitación, para no molestar (si es que estábamos molestando, que lo dudo).
Sábado 18Este día A. se levantó pronto, como a las 7 de la mañana para trabajar, por supuesto nosotras estábamos despiertas porque la habitación era pequeña y para salir A. tenía que pasar por encima de nuestra cama. De pronto en la cocina se empezó a montar una discusión, la negra se había levantado para decirle a A. que nos teníamos que ir, que el piso era pequeño y que no entrábamos. Entonces A. le dijo que si molestábamos que comíamos y cenábamos en la habitación si estábamos en casa, pero que nosotras no íbamos a estar mucho por el día, que estaríamos echando CV’s o buscando piso, vamos que íbamos a molestar poco. Pero ella doña erre que erre que no, que no entrábamos (joder, si 6 personas de su familia no estuvieran en el salón desde la mediodía a las 12 de la noche igual también entrábamos más… ¬¬). De pronto la discusión se apaga por completo y se abre la puerta de la habitación, se asoma la negra (sin peluca, véase el matiz, porque tenía 4 pelos mal puestos y encabronaos). Nosotras en la cama, despiertas y escuchando, pero menudo susto que nos dimos al verla aparecer por la puerta y decirnos: “No os quiero faltar al respeto pero el lunes tenéis que marcharos!!” A. le dijo que no nos íbamos a ir al lunes, que nos quedaríamos los días que fueran necesarios. Pero nosotras nos levantamos de un bote y empezamos a buscar en internet una habitación. Bel. Llamó a varios sitios, y encontramos un estudio de 1 habitación en Islington, más al norte de Candem (osease, al super norte de Londres), pero era barato, 400 libras al mes, y sobretodo, sería para nosotras solas. Iré rápido, teníamos prisa, la chica nos dio la dirección y tardamos un webo en ir hasta allí (Si mirais un mapa de Londres veréis que Woolwich está totalmene al sur de la ciudad), hicimos 3 transbordos de bús, pero estábamos dispuestas a dar el sí a la tía a menos que la casa estuviera horrorosamente mal, teníamos que salir de casa de A. porque no queríamos más problemas con la negra de turno. En resumidas cuentas, después de estar ya en Islington hablamos con la dueña del estudio por teléfono, y quedamos para la tarde. Ella al principio, tenía interés en que fuera más tarde, pero después nos llamó y nos dijo que a las 6,30 estaba bien. Después de pasarnos la tarde por allí reconociendo el terreno e plan “si vivimos aquí, este supermercado de aquí nos pilla cerca” o “podríamos echar curriculums en este otro sitio” y demás fuimos a la dirección que nos había dado. La tía tardaba un huevo, después de media hora le dije a Bel. Que la llamara x teléfono, para ver por qué se retrasaba. La tía no cogía el teléfono, después de varias llamadas nos llama ella, y que curioso, cuando Bel descuelga, “se corta” misteriosamente. Esperamos allí una hora y pico, sin señales de
la muy hija de puta de la casera (porque no se la puede llamar de otra manera), le habíamos dicho que no podíamos quedar tarde, porque estábamos viviendo muy lejos y volver nos tomaba 2 horas, llevábamos el dinero que nos había pedido de la fianza y la muy cabrona NO SE PRESENTÓ. Estuvimos casi hora y media esperándola bajo la lluvia, delante del boque de pisos que nos había indicado y no fue ni tan siquiera capaz de llamarnos y decirnos algo, lo que fuera: “Oye, que no me interesa ya alquilarlo” lo que sea!!! Joder!!! Pero algo!!!! Espero desde aquí que se caiga por una de las endemoniadas escaleras que hay en las casas de este país y se quede tetrapléjica, por japuta. Es más, Bel tuvo la decencia de mandarle un sms cuando nos íbamos diciéndole: “no podemos esperar más, estamos delante de la casa desde hace hora y media.” Menos mal que no me dejó escribir a mí el mensaje, porque hubiera puesto buena a esa hija de la gran… Bretaña. Aquel día me sentí como una mierda, Bel. Igual. Hacernos recorrer toda la puta ciudad de punta a punta para no presentarse y lo peor, no dar señales, que la llamamos como 10 veces, no me jodas! Cuando volvíamos en el autobús del último transbordo (1 hora de viaje) me entraban casi ganas de llorar. Estábamos jodidas, la negra nos quería fuera y habíamos perdido un día muy valioso en NACER NADA. La soga se ceñía a nuestro cuello más y más, sólo nos quedaba el domingo para encontrar un sitio al que ir. Aquella noche A. me hizo sentir un poco mejor, nos dijo que esas cosas y liadas con caseros no eran tan raras allí (pues que poca formalidad, por cierto), y que no nos preocupáramos, que nos íbamos a quedar lo que hiciera falta, que pasáramos de la negra de los c*jones.
Domingo 19Nosotras seguíamos con nuestro plan de irnos cuanto antes, A. se había portado muy bien con nosotras, de hecho demasiado para no conocernos más que de habernos visto un par de tardes por el Bluewater, y no queríamos causarle más problemas de los que ya habíamos causado sin comerlo ni beberlo. Recuerdo que aquella mañana nos levantamos pronto, Bel. Llamó como a 30 teléfonos, de los cuales solo nos lo cogió 1 persona, y ya había alquilado la habitación. Era surrealista, como si hubiera una confabulación mundial para putearnos, o eso o en Londres la gente que tiene pisos y habitaciones son tan ricos que no necesitan alquilar, van sobraos y ni cogen el teléfono, pa’ qué! Mandamos hasta mails a varios que no contestaban diciéndoles que estábamos interesados en sus anuncios, habíamos llamado a todas las zonas de Londres, al norte, al sur, al este y al oeste, sin respuesta. Cuando habíamos perdido toda esperanza de encontrar una habitación antes del día siguiente ocurrió lo increíble: sonó el teléfono. Un tío con acento raro nos dijo que si le habíamos llamado, que él tenía 1 habitación libre. Nos dijo que cuanto podíamos tardar en llegar y le dijimos que un par de horas (era en whitechapel). Nos vestimos rápidamente y apunté como pude de internet la manera de llegar en buses (teníamos las tarjetas Oyster que nos había dado A. y como las habíamos cargado 1 semana en bus era la única manera de desplazarnos). Cuando llegamos a la parada que nos había dicho nos bajamos y Bel le llamó, nos fue indicando por teléfono que calle había que coger y como llegar, entre que Bel. no le entendía muy bien por su acento (más tarde descubriríamos que era descendiente de Pakistanís) y el lío que teníamos aquello parecía la prueba de una gincana… Al final dimos con el bloque de pisos y llegamos al portal, había 2 chicas más esperando, él bajó a buscarnos, un tío de 30 y algo, me pareció como de la edad de mi hermano o así (soy mala echándole edades a gente de otras razas…). Las otras chicas estaban interesadas en la habitación de al lado de la que nosotras íbamos a alquilar. Nos dijo que nos iba a poner una televisión en el cuarto, y que tendríamos internet gratis (Interneeeeeeeeeeee!!), también estaba el aliciente de que en la habitación tendríamos 2 camas y no tendríamos que seguir compartiendo cama (que yo ya estaba cogiendo un complejo de “matrimonio rancio” y todo de dormir con Bel. XD). El tío nos ofreció un té (ese día ni habíamos comido ni nada…) y allí, en la cocina firmamos el contrato. Tan sólo había un problema, la habitación no estaría libre hasta el sábado, eso era… casi una semana más en la casa de A. ¬¬ Habíamos quedado con él en el centro, en Trafalgar square, ya que ese día había manifestación de “indignados españoles” (
los que teneis Facebook, habréis visto mis fotos ya). En el bus de camino llamé a mi madre para comentarle que ya teníamos piso. Bel. Hizo lo propio, pero a su padre le pareció caro (más tarde comprobaríamos que no lo era para ser la zona que es y con todo lo que tenemos). Cuando llegamos a Trafalgar resulta que había un festival de música en la plaza, no éramos capaces de ver a A. por ningún lado, un señor nos hizo una encuesta absurda sobre si nos gustaba el festival y nos inventamos las respuestas. A. nos encontró y nos dio había traído bocadillos y todo. Encontramos a un tío en la plaza con un cosplay muy currado de Doctor who (concretamente del doctor interpretado por David Tennant) y le estuvimos acechando hasta que dejó de hablar con un señor raruno con pinta de mendigo y le pedimos una foto. Luego fuimos a un McDnalds porque A. quería beberse una coca cola y así de paso fuimos al baño. Más tarde nos unimos a los indignados, fue extraño que en medio de Londres escucháramos a nuestro alrededor sólo a gente hablando en español, era casi como estar en casa. A se encontró con una vecina suya de Valencia, que vive allí porque su novio (también español) trabaja en la BBC. Volvimos a Woolwich a dormir y en fin… no sabíamos lo que se nos venía encima.
Lunes 20Es posible que este y el siguiente hayan sido 2 de los días más horribles y estresantes de toda mi vida, creo que hasta me han salido canas y tó del nerviosismo y por qué no decirlo, del miedo que he pasado (todo esto con mi madre que lo sabía a medias y mi padre en la inopia, que no sabía que me había ido a casa de un valenciano en el barrio de los negros ni nada. Mi padre pensaba que seguía en el bucólico Dartford…¬¬) Ese día lo que más recuerdo es que después de haber estado por ahí echando CV’s con A. que ese día y al siguiente libraba, volvimos a Woolwich, y que yo estaba en la habitación, pero Bel. Estaba con A. en la cocina, preparando la cena cuando… la negra irrumpió como un demonio en la cocina y empezó a increpar a A. en plan: “A. ¿me estás desafiando? Te dije que se tenían que ir hoy, esta es mi casa bla, bla, bla…” –Nota de la autora: NO es su casa, ella está alquilada allí, vamos, que no es la dueña aunque ella crea que sí. Encima tiene alquilado a A. ilegalmente, porque el casero “real” del piso no conoce la existencia de nuestro colega español, toma liada- La movida tornó por un camino raro y a la negra (que no está bien de la azotea, como ya habréis llegado a conclusión) le empezó a decir que a iba a llamar a sus 4 hermanos y que al día siguiente nos iban a tirar todas las cosas a la calle, que iba a cambiar a las cerraduras y que iba a echar a A. del piso sin más ni más. Os podéis imaginar nuestro nerviosismo. Luego, ni corta ni perezosa le insinuó que “ella era una mujer, y él un hombre, y que como tenía pene tal vez podía decirle alguna cosa a la policía” (si vierais que la tía esa pesa como 25 kilos más que A. y que le saca una cabeza vosotros también lo hubierais flipado, para “forzar” en algo a esa tía haría falta una grúa). Nuestra cara era un WTF total, yo en la habitación escuchando y Bel en medio del cristo, en la cocina.
Aquella noche A. llamó x teléfono a su amiga argentina que vive a las afueras de Londres (y está casada con un tío negro x cierto), para pedirle consejo, ella le dijo que no le podía echar así, que era ilegal y que si ocurría lo primero que teníamos que hacer ella llamar a la policía y que si nosotros íbamos a la calle, ella tb iba a tener un buen puro por tenerle alquilado en un piso que NO es suyo. Luego le contó la movida vía facebook a J. un compañero del trabajo que es súper cristiano (Nota a modo de prensa amarilla británica: J. lo dejó con su última novia porque “quería pasar a mayores” y él no está dispuesto a hacerlo hasta que se case, así que a partir de ahora sólo quiere salir con ultra cristianas, como él). La cosa es que él chaval de asesoramiento legal no nos dijo nada, ni zorra idea que tenía pero concluyó que “rezaría por nosotros” para que todo saliera bien al día siguiente (lo cual nos dejó mucho más tranquilos, como podéis imaginar... sí, esto último era puro sarcasmo). Nosotras cavilábamos quedarnos en casa de una amiga de la tía de Bel si la cosa se ponía muy malita y nos echaban los negros a hostias de la casa. Recuerdo hablar con Elphaba por el chat cutre del correo de yahoo contándole la movida, y luego Bel. Con Zek por facebook… Todo esto con los nervios de punta y ya sin ganas ni de cenar ni de nada, personalmente me quería ir a mi casa en Santander y esconderme debajo de la mesa agazapada abrazando a uno de mis gatos (al que no muerde a poder ser).
Martes 21Ese día por culpa de la negra no salimos a buscar trabajo ni nada, temíamos que a la vuelta nos hubiera puesto las maletas en la puerta o algo peor. Estábamos los 3 en la habitación cuando la negra se largó, al rato volvió (sería el mediodía) con uno de sus hermanos, negro y enorme, del que sólo recuerdo que llevaba capucha. Llamaron a la puerta (que considerada, el día que entró sin peluca a decirnos que nos fuéramos no llamó siquiera). Allí la única que estaba subidita era ella, el hermano estaba más tranquilo que el pancho y A. tampoco perdió los nervios en ningún momento (y eso que ella se le acercaba peligrosamente y le señalaba con el dedo, qué agresiva la tía!!). Bel y yo, sentadas en la cama de A. contemplábamos la escena como convidados de piedra. Decía que si habían puesto una denuncia y no sé que más por si no nos íbamos… Al final A. le pidió soluciones, que se dejara de decir cosas y le dijera qué quería, si decía que nos fuéramos, nos iríamos, la amiga de la tía de Bel. estaba medio avisada de que nos podíamos presentar allí. Preguntó si era verdad que ya teníamos habitación, y que nos íbamos a ir el sábado. Le dijo que sí y entonces dijo: “Pues que se queden hasta el sábado, y ese día se van. Y de ahora en adelante me dices antes si vas a traer a alguien a casa”. Y A. le dijo que esa iba a ser la última vez que trajera a nadie. La negra loca y el brother se largaron, realmente hacía falta que viniera uno de sus hermanos? Creo que sólo le hizo venir “para imponer”, pero el tío tenía pinta de que le importaba una mierda el asunto, que no quería líos y sólo había ido porque la tronada de su hermana le había ido a buscar para hacernos creer que manejaba la situación o algo pero… Traduzco: NOS SALIMOS CON LA NUESTRA, ¿NO? (España 1 - Gambia 0)